Consejos de María: la fábula del caballo

Hola amigos, hoy les presento una fábula; pero, ¿qué es una fábula? Pues se trata de un relato breve en la que los personajes son animales, y, donde siempre encontramos, al final, una enseñanza a la que se ha dado en llamar “Moraleja”. Estas son precisamente sus características principales: hablan los animales y dejan una enseñanza.

He aquí la fábula del caballo

Había una vez un criador de caballos al que le faltaba uno de una determinada raza. Un día se dio cuenta de que su vecino tenía este tipo de caballo y le convenció para que se lo vendiera.

Un mes después el caballo enfermó, y el señor llamó al veterinario, el cual le dijo: “su caballo tiene un virus y es necesario que usted le administre este medicamento por tres días consecutivos. Después de esos tres días debe mejorar, de no ser así no nos quedará más remedio que sacrificarlo”.

En esos momentos un cerdo escuchaba la conversación.

Al día siguiente suministraron el medicamento al caballo y se marcharon. El cerdo se acercó al caballo y le dijo: “¡Fuerza amigo caballo! ¡Levántate de ahí, si no vas a ser sacrificado!”

Al segundo día realizaron la misma operación, suministraron el medicamento al caballo y se marcharon.

Nuevamente el cerdo se acercó al caballo y le dijo: “¡Vamos mi gran amigo! ¡Levántate! Si no vas a morir, vamos yo te ayudaré.”

Al tercer día le dieron por última vez el medicamento, y el veterinario dijo: “Probablemente vamos a tener que sacrificarlo mañana para evitar que contagie el virus a los demás caballos”.

Cuando el dueño del caballo y el veterinario se alejaron, el cerdo se acercó al noble animal y le dijo: “¡Vamos amigo, es ahora o nunca!, ¡ánimo, fuerza, yo te ayudo. Vamos uno, dos, tres, despacio… ya casi… eso… eso… ahora corre despacio… fantástico… corre… corre… venciste campeón!”

En ese instante llega el dueño y se sorprende alegremente de ver al caballo corriendo y dice: “¡Milagro! el caballo se ha curado… ¡hay que hacer una fiesta! ¡Vamos a matar al cerdo para celebrarlo!”

Moraleja:

La moraleja de esta fábula es muy clara: Cuando alguien recibe todos los beneficios, lo más probable es que alguien en las sombras haya hecho todo el trabajo.

Foto: Pixabay.

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