Vigilar la salud de nuestro corazón

La vigilancia sobre el corazón debe comenzar en la juventud. Entre los veinte y cuarenta años muchas personas comienzan a tener la presión ligeramente alta, y desde entonces deben someterse a un adecuado tratamiento. Y aunque nunca haya experimentado ninguna molestia cardíaca, a los cincuenta años toda persona debe someterse a un minucioso examen por parte de un cardiólogo, repitiéndolo cada cinco años aunque no sienta ningún síntoma anormal.

A continuación le señalamos algunos consejos que debe tener en cuenta para un mejor cuidado de su corazón.

Los síntomas

Las palpitaciones, la sofocación, el insomnio, la opresión en el pecho y la sensación de tener una bola en la garganta o en el pecho son los principales síntomas de los trastornos cardíacos. También los hormigueos en las extremidades, el entumecimiento de la mano y la oreja izquierda, así como la coloración azulosa de los dedos, los labios, los pómulos y la nariz. Si siente alguno de estos síntomas, acuda a su médico inmediatamente.

La herencia

Las enfermedades del corazón no son propiamente hereditarias. Lo que en realidad se hereda es la propensión a padecer de una afección cardíaca determinada.

La sal

A partir de los cincuenta años de edad, toda persona debe racionarse severamente el consumo de sal. Endurece los tejidos de los vasos sanguíneos del corazón, por lo que tiende a dilatar el músculo cardíaco. Además, la sal aumenta la presión arterial.

Las grasas

En general las grasas vegetales son mucho más recomendables que las grasas de origen animal. Pero las mejores son los aceites de maíz, de soja, de maní de girasol y de oliva.

El colesterol

Es sabido que el exceso de colesterol es perjudicial para el corazón. Por consiguiente, los que tienden a tener un alto nivel de colesterol en la sangre deben evitar los alimentos que lo producen, tales como la carne de cerdo, los embutidos, las cremas, las salsas, la manteca, las féculas, el pan, el queso, los pasteles, las aceitunas, las nueces y, sobre todo, las grasas recocinadas.

El ejercicio

El ejercicio físico siempre resulta beneficioso. Las actividades aeróbicas pueden provocar una variedad de efectos positivos sobre el estado de ánimo, el nivel de ansiedad y, concretamente, sobre los sentimientos de dominio y control, conduciendo a un aumento de la autoestima.

El retiro

Para muchos, el retiro significa ante todo aburrimiento, soledad, inmovilidad. El organismo se “oxida” rápidamente sin actividad física e intelectual. Lo mejor es procurarse nuevas actividades y no entregarse a una inactividad total.

La impaciencia

Cada acceso de cólera o de impaciencia puede provocar la contracción de las pequeñas arterias del corazón, la presión aumenta, los latidos del corazón se aceleran y aparecen la sofocación y las palpitaciones, pudiendo ocasionar lesiones en este órgano.  Dos minutos de cólera fatigan más al corazón que una carrera de cien metros.

El dormir

Es esencial para la salud del corazón dormer al menos ocho horas diarias en una habitación silenciosa, oscura y adecuadamente ventilada.

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