Osteoporosis: el ladrón silencioso de los huesos

La osteoporosis se caracteriza por una disminución de la masa ósea. Y aunque este es un proceso natural vinculado a la edad, hay factores que aumentan el riesgo de que los huesos se vuelvan más frágiles y se fracturen fácilmente.

El 80% de los diez millones que padecen esta enfermedad en los Estados Unidos son mujeres, y el 20% son hombres en edades más avanzadas. Esto ocurre porque las mujeres desarrollan menor cantidad de masa ósea durante el período de crecimiento, y cuando llega a la menopausia, la disminución de estrógenos hace que la pérdida de hueso ocurra más rápidamente.

Factores de riesgo

  • Una dieta inadecuada, baja en importantes vitaminas y minerales como el calcio, el fósforo y la vitamina D.
  • Dietas con contenidos excesivos de proteína animal. Estas dietas provocan la eliminación de calcio a través de la orina.
  • La poca actividad física que provoca la desmineralización del cuerpo.
  • El desequilibrio en los niveles de la hormona calcitonina, que controla los niveles de calcio.
  • Los medicamentos como antibióticos, antiinflamatorios, píldoras anticonceptivas, esteroides y corticoides que pueden degenerar en osteoporosis.
  • Hábitos tóxicos como el exceso de café, tabaquismo, alcohol o azúcar refinada.
  • Desequilibrio en las glándulas tiroides o paratiroides.
  • La historia familiar.

Sus síntomas

Lamentablemente esta enfermedad no avisa, pero el médico de cabecera, el ginecólogo y el reumatólogo, basados en la edad, la historia familiar y el estado de salud general, pueden recomendar las pruebas necesarias.  De lo contrario, la osteoporosis no puede detectarse hasta que ocurre la primera fractura. Y las tres fracturas de mayor incidencia en estos casos son las de las vértebras, la muñeca y la cadera.

Cómo detectar la enfermedad

La densitometría ósea es muy importante. Mediante la utilización de dosis bajas de rayos X se mide el nivel de minerales de los huesos: densidad normal, densidad baja (osteopenia) y densidad alta (osteoporosis). Obviamente si la densidad es baja se altera la estructura del hueso que se vuelve frágil y tiende a fracturarse.

Esta prueba está indicada para todas las mujeres que ya han cumplido 65 años y para todos los hombres mayores de 70, para las mujeres con menopausia precoz y para las premenopáusicas que tienen factores de riesgo, como deficiencia de estrógenos, tabaquismo, antecedentes familiares de osteoporosis, tratamientos prolongados con corticoides, diabetes o alteraciones de tiroides, entre otros factores.

Fortalecer los huesos

A los huesos hay que alimentarlos para fortalecerlos. Por eso es importante conocer quiénes son sus aliados.

Calcio: si nuestra dieta diaria no nos aporta el calcio necesario, o si no lo asimilamos correctamente, nuestro organismo lo consigue robándoselo a los huesos poco a poco, en pequeñas cantidades. El 99% del calcio de nuestro cuerpo se encuentra en los huesos y en los dientes, y cada día perdemos calcio a través de la piel, las uñas, el pelo, el sudor, la orina y las heces. El cuerpo no produce calcio por sí mismo. Por eso es tan importante tomarlo a través de los alimentos. La cantidad recomendada de calcio varía con la edad. En las mujeres postmenopáusicas se recomienda ingerir 1,200 mg de calcio al día.

Los alimentos que más calcio aportan son: leche y sus derivados (yogur, queso, requesón). Verduras de color verde oscuro (berro, acelga, brócoli, espinacas). Pescados que se tomen con espinas (sardinas, anchoas). Legumbres y frutos secos. Pescado azul (salmón, atún), yema de huevo, papa, productos lácteos y cereales enriquecidos con vitamina D.

Fósforo: los niveles de fósforo están vinculados con los de calcio. Los alimentos ricos en fósforo son leche, carne, pescado y huevos.

Vitamina D: es indispensable para que el intestino pueda absorber el calcio necesario para la mineralización ósea y también ayuda a fijar el fósforo. Por eso la falta de vitamina D puede causar osteoporosis.

Otras vitaminas importantes:

La vitamina A, necesaria para el desarrollo de los huesos, se obtiene de las frutas de color amarillo y naranja, de la yema de huevo y de los pescados grasos (salmón, atún, boquerón).

La vitamina C, fundamental en la síntesis de colágeno, proteína que forma parte del hueso, se encuentra en abundantes vegetales como el pimiento, el tomate o los cítricos (naranja, mandarina, toronja y limón).

Ejercicios

Está demostrado que el ejercicio mejora la salud de los huesos ya que aumenta y mantiene la masa ósea, aumenta la fuerza muscular, la coordinación y el equilibrio, lo que evita las caídas que con frecuencia producen las fracturas (leer artículo sobre las caídas en la página 17).

Caminar a paso rápido durante una hora diaria cinco días a la semana es una buena forma de prevenir la osteoporosis, y si este ejercicio se realiza a plena luz del día, el beneficio es doble ya que el sol es muy necesario para que la vitamina D se active y cumpla su función de controlar el metabolismo del calcio y el fósforo, principales minerales que componen la masa ósea.

Tratamientos eficaces

A diferencia de la osteopenia, la osteoporosis ofrece posibilidades limitadas de la recuperación de una adecuada masa ósea. La terapia hormonal sustitutiva en la mujer postmenopáusica ha demostrado que ayuda a la remineralización ósea. Las investigaciones en este campo han evolucionado favorablemente. Hasta hace pocos años los tratamientos se centraban en frenar la pérdida de masa ósea. Hoy contamos con fármacos cada vez más personalizados que no solo aumentan la masa ósea, sino que también reconstruyen y mejoran la calidad del hueso. Los hay desde administración oral de periodicidad diaria, semanal o mensual, hasta de administración intramuscular, subcutánea, intravenosa o nasal cada seis meses o una vez al año.

¿Es perjudicial tomar más calcio del necesario?

Sí. Un consumo elevado de calcio puede provocar estreñimiento o piedras de calcio en el riñón, y puede impedir la absorción de otros minerales como el hierro y el zinc. Por eso se recomienda no ingerir más de 1,500 mg de calcio diarios, aunque todo esto debe ser valorado por el médico.

 

Foto: Pixabay.

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