Comer bien. Alimentos procesados que se deben evitar.

Por Valentina Salvat-García

Se define como comida procesada a todo alimento que haya sufrido un cambio antes de consumirse. El cambio consiste en congelarlo o salarlo para preservar su calidad nutritiva o su frescura o también puede ser tan complejo como elaborar un alimento congelado, listo para consumir. Los alimentos procesados cada vez están más presentes en nuestra dieta; por ello nos preguntamos: ¿son buenos para la salud?

Ventajas y desventajas de los alimentos procesados

Una de las ventajas que tienen los alimentos procesados es la facilidad de preparación, la comodidad y la posibilidad de vencer la estacionalidad de los productos. Así, los adquirimos en una lata o en una bolsa congelada todos los días del año. Para quien no sabe cocinar o no le gusta, los alimentos procesados nos ayudan a preparar una ensalada de vegetales con sólo abrir un par de enlatados o descongelar unos vegetales.

Entre las principales desventajas se encuentra el cambio en la composición nutricional que sufren los alimentos al dejar de ser un producto fresco y natural. Muchos pierden la fibra alimentaria; otros, el contenido acuoso por lo que aumentan su densidad calórica. Por otro lado, sufren una pérdida de minerales (potasio, magnesio y calcio) y de algunas vitaminas, mientras que se añade una gran cantidad de sodio (mineral que en exceso suele perjudicar al organismo), azúcar y grasas.

Alimentos procesados: ¿buenos para la salud?

No podemos basar nuestra dieta en alimentos procesados, porque sí perjudicaríamos nuestro organismo a causa de un mayor consumo de sodio, grasas, calorías, azúcares, aditivos artificiales, y de una menor ingesta de fibras, antioxidantes y otros micronutrientes sanos.

En personas que padecen de hipertensión arterial o enfermedades cardiovasculares, no es aconsejable el consumo de conservas, fiambres, embutidos, comidas pre elaboradas o enlatados, aunque sí pueden ser consumidos con moderación vegetales congelados que poseen menos sodio y sal agregada.

Para personas con problemas como colesterol alto, triglicéridos, diabetes u otra dislipemia, lo mejor es consumir más alimentos frescos que conservan toda su fibra, poseen menos sal agregada, tienen más agua y menor densidad calórica que los alimentos en su versión procesada.

Este tipo de alimentos procesados pueden ingerirlos personas sanas siempre con racionalidad, es decir, utilizándolos con moderación y conjugando su presencia en la dieta con alimentos frescos y naturales.

Todo en exceso es malo, y los alimentos procesados pueden robarnos muchas virtudes de los alimentos frescos que la sabia naturaleza nos ofrece.

 

Foto: Pixabay.

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