La importancia de tener un sueño reparador

Pixabay.

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Un buen descanso nocturno siempre ha sido considerado necesario para la salud. Hemos visto en diversas ocasiones como la falta de sueño puede afectar seriamente el estado físico de una persona. Pero siempre es bueno recordar la importancia de dormir bien y el número de horas suficiente para el bienestar del individuo.

La necesidad de dormir no disminuye con la edad, ocho horas son las necesarias para muchas personas. Pero es un hecho que a medida que una persona va envejeciendo es más probable que se despierte a las tres o cuatro horas de haberse acostado y que encuentre dificultad para conciliar de nuevo el sueño. Es importante entonces estimular hábitos diurnos que faciliten el sueño en la noche: disminuir el café, acostarse temprano, cenar ligero, etcétera.

Hace al gun tiempo, científicos de los Países Bajos y el Reino Unido hicieron un estudio comparativo entre los recuentos de glóbulos blancos de 15 hombres jóvenes y sanos en condiciones normales, con otros privados del sueño severamente. Los mayores cambios se observaron en los glóbulos blancos (granulocitos), que mostraron una pérdida de la ritmicidad día-noche.

Es así como se demuestra que la privación del sueño incide sobre el sistema inmuene, de la misma manera que incide el estrés. También estudios previos han relacionado la restricción y la privación del sueño con el desarrollo de enfermedades como la obesidad, la diabetes y la hipertensión.

Katrin Ackerman, autora principal del estudio, señala que “futuras investigaciones revelarán los mecanismos moleculares que subyacen esta respuesta inmediata al estrés, y describirán su papel en el desarrollo de enfermedades asociadas con la pérdida de sueño crónica”.

En este caso, los glóbulos blancos de los 15 sujetos fueron medidos luego de ocho horas de sueño, en un régimen diario, a lo largo de una semana. Los participantes fueron expuestos a, por lo menos, 15 minutos de luz al aire libre dentro de los primeros 90 minutos de vigilia, y se prohibió el uso de cafeína, alcohol o medicamentos durante los últimos tres días. Este estudio fue diseñado para estabilizar los relojes circadianos, y reducir al mínimo la falta de sueño, antes del estudio de laboratorio intensivo.

Posteriormente, el recuento de glóbulos blancos en un ciclo normal de sueño-vigilia se comparó con los datos de la segunda parte del experimento, en la que las muestras de sangre fueron recolectadas durante 29 horas de vigilia continua. Como resultado, concluye Ackerman, los granulocitos reaccionaron de inmediato ante el estrés físico de la pérdida de sueño.

Hay que dormir para que se fortalezca el sistema inmune.

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