¿Qué aleja al sueño y cómo evitarlo?

ambro5Boca arriba, boca abajo, con la almohada entre las piernas, relajado… nada. No hay manera de conciliar el sueño. Esta es una situación más que familiar para muchos.

A continuación mencionaremos algunos de los responsables que nos quitan una buena noche de sueño, tan necesaria para la salud mental y física:

  1. Un ambiente incómodo o ruidoso.

En la medida que vamos entrando a un sueño ligero, el área del cerebro llamado tálamo empieza a bloquear el flujo de información de nuestros sentidos al resto del cerebro, pero todavía deja pasar los ruidos que nos pueden despertar. Tras media hora de sueño ligero, la mayoría de nosotros entramos en un tipo de sueño profundo, aunque algunos detalles siempre se pueden filtrar.

  1. Una rutina irregular.

Todos tenemos un reloj corporal que nos indica cuándo estamos cansados. El principal sincronizador de nuestro cuerpo es la luz. Nuestros ojos reaccionan a la luz y la oscuridad, incluso cuando los párpados están cerrados.

La luz del día provoca que el cerebro reduzca la producción de la hormona del sueño, llamada melatonina, razón por la cual estamos más alertas y nos despertamos. Si dormimos menos, ya sea porque nos acostamos muy tarde o nos levantamos muy temprano, es poco probable obtener el descanso necesario.

  1. Estimulantes: café, alcohol, comida.

Las bebidas ricas en cafeína provocan que el sueño se haga más difícil y se torne menos profundo.

Por su parte, el alcohol nos hace roncar con frecuencia, dificultando la respiración y dejándonos más inquietos. Demasiado alcohol cerca de la hora de acostarnos significa que saltamos directo al sueño profundo, perdiéndonos las primeras y necesarias fases del sueño.

Cuando el efecto de la bebida empieza a desaparecer, nuestro cuerpo sale del sueño profundo del cual es más fácil despertar. Una noche de tragos significa despertarse cansado.

Alimentos como la tocineta, el queso, las nueces y el vino tinto pueden mantenernos despiertos durante la noche. Los carbohidratos como el pan o la pasta tienen el efecto opuesto porque activan la liberación de la hormona serotonina, que nos hace somnolientos.

  1. La temperatura del cuerpo.

La temperatura del cuerpo debe bajar medio grado durante el sueño; de lo contrario, el descanso es agitado. Si la habitación o cama están muy calientes, nuestro cuerpo no puede perder calor y nos hace sentir algo agitados e incómodos.

  1. Una mente ocupada.

El estrés es el enemigo del descanso. En la cama, nuestra mente queda libre para divagar. Sentir ansiedad por no estar haciendo suficientes horas de sueño sólo empeorará las cosas. Las personas tienden a perder la sensación del tiempo; pueden dormirse y despertar, y seguir sintiendo que no han dormido nada. El sueño se “fragmenta”. En tal caso, se recomienda levantarse y hacer una actividad que distraiga su mente de las preocupaciones antes de intentar dormir otra vez.

 

Photo by ambro/ Courtesy of FreeDigitalPhotos.net

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