Enfermedad de Alzheimer: epidemia de nuestros días

doctor_hyena_realityPor Jose E. Gonzalez, M.D., F.A.A.F.P
Medico Geriatra
Director de Educación Médica
Leon Medical Centers

El Alzheimer es una enfermedad progresiva e irreversible descrita al principio del siglo XX por el medico alemán Alois Alzheimer, descrita como aquella que ataca al cerebro y lentamente afecta la memoria, la identidad y la conducta con un impacto en el funcionamiento social y ocupacional. La enfermedad de Alzheimer no es parte del envejecimiento normal.

Muchos piensan que, con la edad, uno inevitablemente desarrolla deterioro de sus facultades intelectuales. Si esto fuera así, todas las personas que llegan a los 100 años tendrían Alzheimer. Sin embargo, diversos estudios con personas de 100 años demostraron que muchas de ellas no tienen una enfermedad degenerativa.

Se calcula que actualmente hay más de 35,6 millones de personas en el mundo con la enfermedad de Alzheimer y, dado el envejecimiento estimado en la población mundial, esta cifra aumentará a 65,7 millones para 2030 y a 115,4 millones para 2050. El número de personas se está duplicando cada 20 años con un nuevo caso cada 70 segundos. Los costos por este problema se estimaron en aproximadamente el 1% del producto bruto interno mundial. De igual manera, existen costos adicionales propios al impacto físico y emocional en los cuidadores de los pacientes.

Los problemas de la memoria son una de las primeras señales del Alzheimer. Algunas personas que tienen problemas de la memoria tienen una condición llamada deterioro cognitivo leve de tipo amnésico. Las personas afectadas con este deterioro tienen más problemas de los que normalmente tienen las personas de su misma edad, pero sus síntomas no son tan severos como los de aquellas que tienen la enfermedad. Cuando son comparadas con personas que no tienen deterioro cognitivo leve, la mayoría de las personas que sí lo tienen terminan desarrollando el Alzheimer.

Otros cambios también pueden ser señal de las etapas muy tempranas de la enfermedad. Por ejemplo, imágenes del cerebro y estudios de marcadores biológicos de personas que tienen deterioro cognitivo leve y de personas que tiene un historial familiar de padecimiento de Alzheimer, han empezado a detectar cambios tempranos en el cerebro que son similares a los encontrados en esta enfermedad. Estos resultados tendrán que ser corroborados por otros estudios, pero parecen ser prometedores. Otros estudios recientes han descubierto vínculos entre algunos problemas de movimiento y el Deterioro cognitivo leve. Los investigadores también han notado vínculos entre algunos problemas con el sentido del olfato y problemas cognitivos. Todavía no se conoce la causa. Los estudios sugieren que dos mecanismos principales participan en el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer. Una puede ser formación de placas o depósitos anormales de una sustancia denominada beta amiloidea en diferentes zonas del cerebro otra, puede ser la acumulación de ovillos nuero fibrilares, los cuales son fibras retorcidas (denominadas fibras Tau) dentro de las neuronas.

Estos resultados ofrecen la esperanza de que algún día podamos tener las herramientas que podrían ayudar a detectar la enfermedad de Alzheimer temprano, delinear el curso de la enfermedad y monitorear la respuesta a los tratamientos. En las etapas tempranas de la demencia, la imagen cerebral en las Tomografías puede ser normal. En etapas posteriores, una resonancia magnética puede mostrar una disminución del tamaño de diferentes áreas del cerebro.

Aunque estos exámenes no confirman el diagnóstico de Alzheimer, sí excluyen otras causas de demencia (como accidentes cerebrovasculares y tumores).

Sin embargo, la única forma de saber con certeza que alguien sufrió el mal de Alzheimer es examinar una muestra de tejido cerebral después de la muerte.

No existe cura para la enfermedad de Alzheimer. Los objetivos del tratamiento son generalmente:

– Disminuir el progreso de la enfermedad (aunque esto es difícil de hacer).

– Manejar los síntomas como problemas de comportamiento, confusión y problemas del sueño.

– Modificar el ambiente del hogar para que usted pueda desempeñar mejor las actividades diarias.

– Apoyar a los miembros de la familia y otros cuidadores.

Los medicamentos se emplean para ayudar a disminuir la tasa a la cual los síntomas empeoran. El beneficio de estos fármacos con frecuencia es pequeño y usted y su familia no siempre pueden notar mucho cambio.

Antes de usar estos medicamentos, pregúntele a su médico

– ¿Cuáles son los efectos secundarios potenciales del medicamento y vale la pena el riesgo?

– ¿Cuándo es el mejor momento, si lo hay, para usar estos fármacos?

Los medicamentos para el mal de Alzheimer abarcan:

-Donepezil rivastigmina y galantamina. Los efectos secundarios abarcan malestar estomacal, diarrea, vómitos, calambres musculares y fatiga.

-La memantina. Los posibles efectos secundarios abarcan agitación o ansiedad.

Se pueden requerir otros medicamentos para controlar comportamientos agresivos, agitados o peligrosos. Algunos ejemplos son el haloperidol, la risperidona y la quetiapina. Generalmente, se administran en dosis muy bajas, debido al riesgo de efectos secundarios que incluyen un mayor riesgo de muerte.

La rapidez con la cual empeora esta enfermedad es diferente para cada persona. Si la enfermedad de Alzheimer se presenta súbitamente, es más probable que empeore con rapidez.

Los pacientes con mal de Alzheimer con frecuencia mueren antes de lo normal, aunque un paciente puede vivir entre 3 y 20 años después del diagnóstico.

La última fase de la enfermedad puede durar desde unos meses hasta varios años. Durante ese tiempo, el paciente se torna totalmente inválido. La muerte por lo regular ocurre por una infección o una insuficiencia orgánica.

Entre las posibles complicaciones de la enfermedad podrían contar el maltrato por parte de un cuidador demasiado estresado, úlceras de decúbito, pérdida del funcionamiento muscular que imposibilita mover las articulaciones, infecciones, como infecciones urinarias y neumonía.

Otras complicaciones relacionadas con la inmovilidad: caídas y fracturas. Comportamiento dañino o violento hacia sí mismo o hacia los otros. Pérdida de la capacidad para desempeñarse o cuidarse. Pérdida de la capacidad para interactuaDesnutrición y deshidratación.

Aunque no existe una forma comprobada de prevenir el mal de Alzheimer, existen algunas medidas que pueden ayudar a prevenir o retardar el comienzo de la enfermedad.

Dichas medidas incluyen mantener una dieta baja en grasa y consumir alimentos ricos en ácidos grasos omega-3. Hacer ejercicio físico y permanecer activo mental y social, padecer el mal de Alzheimer o cuidar de una persona con esta enfermedad puede ser un reto. El estrés causado por la enfermedad se puede aliviar buscando apoyo a través de recursos para la enfermedad de Alzheimer. El hecho de compartir con otras personas que tengan experiencias y problemas en común puede ayudarle a no sentirse solo y también parecen ayudar.

En Leon Medical Centers, somos consiente de la presencia de esta terrible enfermedad. Nuestro personal médico está preparado para atender sus inquietudes y guiarlos para aliviar en lo que más podamos las necesidades de su familiar.

Photo by nattavut/ Courtesy of FreeDigitalPhotos.net

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